EXPOSICIÓN " E D E B O I S S I E R "
Venancio Pardo presenta una colección de dibujos electrónicos realizados durante este último año.
Su realización práctica está basada en la herramienta de programación multimedia Flash. Esquemas gráficos muy simples originados en formas vectoriales danzan al mando del ActionScript que es el lenguaje de programación de la Plataforma Flash con el que están realizados esta serie de “edeboisiers”. Una repetición de clips (símbolos gráficos) se reproducen y se esparcen en movimiento aleatorio continuo con unas propiedades entre las coordenadas X e Y controlados por unos límites de ramdon elegidos por el autor. Son máquinas de dibujar colores digitales que se reproducen y se mueven al azar dentro de un mismo sistema plano, la pantalla, la superficie, el lienzo de luz.
La técnica de realizar dibujos como sacando "… a pasear una línea …" que diría Klee. El autor pone “la línea” ( los elementos ) y los algoritmos, la maquina los mueve y los expone a su manera, la pantalla se imprime por el azar y el tiempo. Un generador de números aleatorios guiados por unas coordenadas le dan una intensidad en un sentido u otro y ofrecen un conjunto que es el dibujo.
Un dibujo puede ser desde un simple punto hasta millones de ellos. La serialización, la repetición como mecanismo de integración del tiempo en la obra. Como por acumulación se va creando la personalidad del dibujo. Cuando la lluvia deja sus primeros puntos en el suelo comienza un dibujo que se satura cuando ya todo está mojado, aquí el artista dice al programa cuantos impulsos ha de realizar para marcar un ritmo y un contraste que otorguen un equilibrio en la composición que termine la obra. El autor programador se vale de unos controladores que determinan la cantidad de líneas de tiempo empleadas en completar el dibujo. Así nace el dibujo y el tiempo, una duración como componente de la obra que magnifica el resultado de cada dibujo y que Venancio refiere como “regando al tiempo”.
Desde el principio es sincero, la causalidad es abierta y muestra en una película desde los primeros esbozos hasta el final de la obra. Podríamos decir de la “inocencia” de las maquinas en la materialización de la obra, aunque hiciera millones de dibujos ninguno sería completamente igual, todos son fruto de su propia anarquía.
El espectador tiene la opción de imaginar igual que cuando pone nombre a las nubes por su forma, el que esté realizado a partir de ceros y unos no significa que no pueda tener valor artístico. Como materia pictórica en cada dibujo eterniza movimientos artísticos como el del cubismo cuando míde y corta líneas en el espacio, trozos de puntillismo e impresionismo, paisajes “pissarrianos” de nenúfares de Monet, el fauvismo, la abstracción, la pintura “pintura”, las transparencias, … y todo ello lo hace digitalmente en el tiempo del siglo XXI que le ha tocado vivir al artista. Entendemos pues que realiza con esta nueva intención de Venancio Pardo una hermenéutica del arte moderno; desde el romanticismo que el arte empezó a jugar con la singularidad, desde las excentricidades de los surrealistas, etc, el azar como elemento que distorsiona y crea a la vez ha sido una de las constantes de toda la historia del arte moderno, yo diría que de toda la historia del arte. Dibujos electrónicos que se caracterizan por su “desorden ordenado”, puntos y rayas por acumulación, con una geometrización característica de cada estilo. Venancio Pardo los reúne todos en este repaso vertiginoso digital del arte moderno.
A pesar de la naturaleza diferente de la obra, hay una invención en materia de estudio del dibujo y es que ahora el artista no presenta la obra terminada sino que pone a disposición del receptor la realización de la obra y la muestra en su totalidad, en todo su tiempo, en todo el proceso de manifestación del color, desde el primer punto hasta el último la impresión en la pantalla se corresponde con el tiempo de representación, es lo que lo diferencia de una película, son solo dibujos electrónicos del azar de la computación de una máquina, de ahí el nombre de esta serie de trabajos, así el carácter visual moderno de la pantalla, le otorga una presencia acorde al signo de su tiempo, un arte más ecológico. Más que el dibujo acabado, el artista quiere mostrar el sistema del tiempo en la obra, de ahí que el concepto de tiempo que Venancio Pardo ha desarrollado con otras obras, nunca había sido tan explícito con la filosofía de la creación.
¿por qué una aleatoriedad, aún hoy en día, plantea la duda del hecho creador? Qué es si no el germen de la creación que la obra del propio azar, la duda sería la constante de crecimiento. Una herramienta manipulada por el artista, luego el artista sigue siendo el creador que valiéndose de unos medios virtuales comienza la ejecución de la obra que únicamente es materializada por un programa en una dimensión.
El autor es el que da las herramientas al programa, pinceles, dibujos, colores, tiempo, dirección, … pero todos se presentan con una aleatoriedad dentro de un marco, y que si no es la pintura y el dibujo que la exposición de colores y texturas dentro de un marco, y qué marco sino el de la pantalla es el mejor para hacer el arte mas universal y ecológico.
Frotages electrónicos e impulsos, puntos, líneas, colores determinados por el juego de la probabilidad elevado a la categoría de dibujo. Una mezcla de objetividad de los elementos y de subjetividad del azar, un fruto virtual que termina con un contador que el autor modifica en base a la composición posible del dibujo. Un sistema caótico ordenado por unas leyes de vectores azarosos, mallas de matrices adecuadas a la creación, la máquina se inventa a sí misma y azarosa siempre termina el dibujo, nunca se cansa.
La “locura en el arte” es la de la electrónica, definiciones del caos, la duda resuelta por la duración, los impulsos. La probabilidad medida en un plano con unos puntos de colores que se repiten en flujos. Empapadores de código y puntos unidos por la obra única. Si con el “pop art” la maquina de la serigrafía explica una época, el siglo XXI se explica por su sistema virtual universal. la luz como tinta, en red el arte, el fractal se alimenta.
Anton Flemon